25/4/00

[La Prueba de Teniente]

El dolor se apodera de Maia. Siente algo tibio esparciéndose lentamente por su pierna, bajo la creciente mancha carmesí que se aprecia sobre su uniforme. Aprieta con fuerza sus manos, intentando controlar el sangrado. Las gotas que se escapan por entre sus dedos caen en el pequeño charco que se ha formado sobre la tierra a sus pies. El agudo sonido metálico de la pelea la distrae momentáneamente de sus propias heridas. Alza la vista para ver a Kyo enfrentándose con su oponente, sus cuchillos chocando en el aire buscando encontrar un objetivo. Maia cierra los ojos, para concentrarse en curar su pierna, pero el ruido de metal y fuego la distrae. La profunda herida tarda demasiado en cerrar.

Esa mañana, Maia no sabía a qué se enfrentaría al presentarse para el examen de promoción de rango. Comparado con la cantidad de miembros de la organización, los postulados para el examen no eran muchos, aunque en sí constituían una pequeña multitud. Tras aprobar una examinación médica, los aspirantes al rango de teniente deben someterse a una entrevista para determinar sus cualidades. Se les pregunta sobre sus motivaciones para tomar el examen, sus aspiraciones dentro de la organización y sobre su experiencia en misiones reales. El objetivo es medir el carácter de cada miembro, poniendo su resolución y pensamiento estratégico a prueba. La siguiente etapa consiste en realizar un examen escrito para demostrar sus conocimientos. El examen se evalúa de manera regular, pero como condición adicional, se requiere que la hoja de examen permanezca intacta hasta el final de la prueba. Muchos fallan al defenderse de los examinadores, quienes durante la prueba se aseguran de atacar y hostigar de varias maneras a los examinados. Esta etapa pone a prueba la capacidad de concentración y planeación en condiciones de batalla. Aprobar hasta este punto califica como éxito y merece el rango de teniente, aunque eso no les sea informado a los aspirantes. Para los que se hayan desempeñado de manera pobre en alguna otra prueba, deben demostrar sus habilidades, la última etapa es su única oportunidad de aprobar. Cada aspirante tiene que demostrar su capacidad de estrategia contra un miembro de la organización con habilidades consideradas a la altura de un teniente, bajo circunstancias especiales. Para la mayoría de aspirantes, sin embargo, la noción de la prueba es que se trata de una serie de obstáculos, cada etapa sirviendo como filtro para la siguiente.


Llega el turno de Maia. Después de ver a Zio y a Kwan con sus respectivos enfrentamientos, cada uno con diferentes condiciones, Maia se sentía nerviosa por la última parte de su prueba. Los jueces le piden que elija un subordinado para la prueba, ya que uno de los propósitos es evaluar el apropiado manejo de personal bajo su cargo. El juez se acerca al grupo para dirigirse tanto a los demás examinadores como a Maia. Se establecen las condiciones para aprobar el examen. Maia no puede evitar mirar nerviosamente al chico de cabello negro que debe inmovilizar para ganar. Su atención regresa al examinador, al oír para ella, la prueba se termina si su subordinado elegido es puesto fuera de combate.

Mientras intenta pensar en alguien apropiado para ayudarla en esta prueba, su oponente se presenta con indiferencia como el alférez Sasuke, un maestro fuego en apariencia bastante menor a ella. Tras acercarse al examinador y sin quitarle la vista a su futuro contrincante, Maia comunica su decisión y envían la orden de buscar al alférez Kyohei para la prueba.


Con Kyo a su lado, la prueba da inicio en un coliseo subterráneo. La pelea comienza y de inmediato el maestro fuego se lanza contra Maia, evitándola por poco y usando la distracción para atacar a su subordinado. Kyo logra evitar el ataque y Maia se voltea para intentar sacar de balance a su oponente, pero es demasiado lenta para el maestro fuego. Sasuke desvía un bumerán lanzado por Kyo, justo antes de saltar, atacándolo cuerpo a cuerpo. Descartando la posibilidad de recurrir a sus propias habilidades, la maestra agua recuerda su experiencia en la prueba de ingreso. Con torpeza, Maia intenta ahogar a su oponente sin éxito, mientras Kyo se defiende con su espada de los incesantes ataques. El chico de cabello oscuro percibe los intentos de Maia, desviando su atención fugazmente cada vez que la ve acercándose demasiado. Pequeños cuchillos oscuros fallan el cuerpo de la maestra agua por poco, manteniéndola alejada del enfrentamiento.
Maia entiende que Kyo es el objetivo de los ataques y corre hacia el chico de cabello negro con un par de látigos de agua para distraerlo. Kyo logra herir al joven en un momento de distracción, pero este se retira rápidamente. Sasuke mueve los brazos rápidamente y una esfera brillante de fuego comienza a formarse frente a él. Al ver la intensa llama a punto de ser disparada, Maia salta hacia un lado para esquivarla, asistida por Kyo. En pleno salto, usa el agua que tenía disponible para asestarle un latigazo a las manos del maestro fuego. La bola de fuego se dispersa en un instante. Maia le dice a Kyo que apunte a las manos y el combate continúa. Sasuke vuelve a tomar distancia, lanzando afilados cuchillos hacia la pareja. Kyo defiende a Maia de los proyectiles, devolviendo uno con una gran velocidad directamente a las manos de su contrincante. Ignorando el dolor, el maestro fuego regresa a su postura anterior, acumulando fuerzas para un ataque de fuego. Usando el agua como sus propios miembros, Maia recupera el bumerán de Kyo, lanzándoselo mientras él corre para flanquear al maestro fuego. En un movimiento fluido, logra lanzarlo con precisión hacia Sasuke, rompiendo su concentración nuevamente.  Maia intenta tomar la delantera, avanzando para atacar al maestro fuego, pero este responde con una andanada de proyectiles que interrumpen el delgado hilo de agua. Kyo lanza su espada intentando herir a su oponente mientras está distraído, pero el chico reacciona rápidamente y se aparta del camino de la espada. Frustrada por la diferencia en habilidad entre el Sasuke y ellos, Maia nuevamente intenta terminar el encuentro encerrando el rostro del maestro fuego con la poca agua que todavía le quedaba. El chico salta a correr hacia ella tan pronto como siente el frío tacto del agua en su rostro, enfadado al entender las intenciones de Maia.
Decidido a remover del enfrentamiento la molestia que es la maestra agua, sin vacilación se abalanza hacia ella con un puñal triangular en su mano. Kyo no puede reaccionar mientras ve al chico acercándose a Maia. La misma maestra agua no esperaba un ataque directo en su contra, encontrándose incapaz de reaccionar para defenderse. La sorpresa de ver a su oponente tan cerca es interrumpida por el dolor de sentir el afilado metal entrando en su piel. La larga hoja se hunde profundamente en la pierna de Maia. Una nueva ola de dolor surge como electricidad, causando espasmos por su espalda al sentir el filo del puñal abandonar la herida tan rápido como había entrado. Por unos segundos, la experiencia sobrecarga a la maestra agua, mientras instintivamente se sostiene la pierna herida con ambas manos. Sin fuerzas, cae al suelo con lágrimas en los ojos. El dolor no desaparece.
Varios segundos preciosos pasan antes de que la joven maestra agua pueda recuperarse. Puede sentir con preocupación cómo sus fuerzas la dejan junto a la sangre que escapa de su cuerpo. Kyo sigue resistiendo furiosamente, cometiendo errores en un desesperado intento de vengarse por la acción de su oponente. Con las manos temblorosas, Maia intenta cerrar la herida con sus habilidades curativas. Un eterno minuto pasa sin poder detener completamente la hemorragia.

Un brillo intenso la hace levantar la vista de nuevo. Ve a Kyo evitando con dificultad un par de látigos de fuego controlados por el chico de cabello oscuro. Obstinadamente se frota el rostro con el brazo, intentando limpiar la sangre que continuamente le oscurece la visión. El chico de la tribu agua del sur comienza a perder terreno frente a su adversario.

Temiendo por su compañero, Maia intenta pararse de nuevo pero la cortada es muy profunda y continúa perdiendo sangre. Ella sabe que si sigue de esa manera, es solo cuestión de tiempo hasta que la falta de sangre la inmovilice por completo. Con un gemido ahogado, Maia intenta controlar el dolor al congelar el agua dentro de su pierna. Se levanta con dificultad y comprueba que finalmente ha dejado de perder sangre. Cada paso representa un esfuerzo agotador. Su bota de agua está vacía. La desesperación comienza a apoderarse de ella. Su cuerpo le pide a gritos salir de aquella situación. Cierra los ojos, meditando como le han enseñado, intentando bloquear las palpitaciones en su pierna. Pero en cambio siente algo diferente. Algo extraño y familiar a la vez. Como si acabara de sentir por primera vez sus propios brazos y piernas, siente una presencia familiar creciendo desde lo más profundo de su ser.

El tacto frío del agua invade sus sentidos. El fluir de un torrente se siente dentro de su cuerpo. Puede ver con su mente el sabor del agua, oír su color cristalino mientras siente que la llama. Ella responde el suave llamado del agua sin saber de dónde proviene. Con los ojos cerrados, se encoje al bajar los brazos hacia el suelo. Desde el interior de su alma, se ve a sí misma parada en un océano de agua, sintiéndose una con ese mundo. El dolor de su pierna le recuerda la solidez del suelo, la situación de la batalla y la poca agua que tiene afuera de su mente. Respira hondo, como si necesitara tomar aliento para el llamado que está a punto de hacer.

Alzando los brazos, la maestra agua deja boquiabiertos a los espectadores al extraer una gran cantidad de agua del mismo suelo árido sobre el que estaba. El agua la cubre y la rodea mientras ella mueve suavemente los brazos para hacerla fluir a su alrededor. El cuerpo de agua sigue creciendo hasta que forma un círculo que rodea a Maia y a Kyo, protegiéndolos de las llamas. Kyo se repone, preparándose para seguir atacando al maestro fuego. Los látigos de fuego logran desviar los ligeros cuchillos de Kyo, pero no logran competir con la cantidad de agua que Maia usa para atacar. Uno de los látigos se extingue por completo dentro de un brazo de agua, que rápidamente se lanza hacia Sasuke, golpeándolo en el protector de metal que lleva en la frente. Fuera de balance, el chico esquiva con dificultad el bumerán de Kyo, saltando para atacar por encima del círculo de agua con sus propios proyectiles. Maia se interpone frente a Kyo, recibiendo una daga en el pecho junto al hombro. Kyo responde de manera similar, acertando en el brazo herido del maestro fuego. La maestra agua se sostiene la daga que esta incrustada en su cuerpo y comprueba la gravedad de la herida. Se siente aliviada de que no haya dañado ningún órgano, y luego de removerla aplica hielo a la herida en la misma manera que antes. El shock le hace perder la concentración y deja caer el agua que controlaba. Descubierto, ahora que toda el agua permanecía en el suelo, Maia ve a su oponente haciendo gestos con las manos. Siente el calor de una intensa llama, creciendo frente al maestro fuego. Sin dudarlo, controla con esfuerzo el agua para bordear la llama y atacar sus manos como si se tratara de una lanza.

La llama desaparece una vez más y el chico toma distancia, sus manos ahora en muy mal estado. Kyo se lanza hacia él, usando sus propios cuchillos en su contra, pero el chico lo evita con facilidad. La maestra agua alcanza a ver un cambio en el color de ojos de Sasuke, y se une al asalto de Kyo, controlando largos brazos de agua que se levantan del charco a sus pies. Sasuke intenta evitar los ataques pero pierde el equilibrio por uno de los brazos de agua. Al caer al suelo, comienza a girar, lanzando fuego por sus piernas hacia la pareja. Maia detiene las llamas usando el mismo círculo fluido de agua, permitiéndole a Kyo saltar hacia su oponente oculto por el torrente. Con ambos brazos lastimados, Sasuke solo puede recibir el ataque con una fuerte patada, sosteniendo brevemente a Kyo sobre él. Maia ve una ventana de oportunidad; ignorando el dolor de su pierna extrae toda el agua que podía controlar y la estrella como una potente ola sobre el maestro fuego. Con su rostro contorsionado por el esfuerzo, mantiene desorientado a su oponente dentro de un remolino de agua, separándolo de Kyo y finalmente congelándolo boca abajo dentro de un témpano de hielo de varios metros.

Una trompeta anuncia el final de la prueba. Con una expresión eufórica, Maia se voltea hacia Kyo. El joven guerrero camina lentamente hacia ella con una gran sonrisa de victoria. La joven da un paso en dirección a Kyo, pero en ese momento el color deja su rostro con una expresión fugaz pero evidente. Todavía manteniendo una sonrisa, logra dar otro paso mientras alza los brazos en dirección al rostro ahora preocupado del guerrero. Kyo la toma en sus brazos, sintiendo el peso de Maia cuando ella pierde la fuerza de sus piernas. La chica rodea su cuello con sus brazos. El chico la sostiene mientras ella le dice unas palabras con una expresión alegre. Cuando este intenta responder, la maestra agua se deja caer sobre sus hombros, inconsciente. Un hilo de sangre y agua comienza a bajar nuevamente por el uniforme de Maia.

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