Es una ocasión especial, de alguna manera. Hoy se cumplen cien días desde que salí de casa. Que extraño pensar en donde me encuentro y lo que hago tan solo unos cuantos meses luego de dejar el polo norte. Siento que ha sido una vida completa. Aun así, el mundo no deja de sorprenderme.
Hoy llegamos a la isla Arbitry por la mañana. No solo es mucho mas grande de lo que esperaba, sino que parecen estar preparados para una guerra con la Nación del Fuego, o con cualquier otro. Grandes e interminables muros, torres y puestos de vigilancia, todo de frío y duro metal. Solo llegar a la zona interna es una travesía en si misma, ya que no nos permiten llegar hasta allá en el dirigible. Tuvimos que tomar un tren para terminar nuestro viaje al área urbana (No me puedo quejar, se trataba de un tren mucho mas cómodo y rápido que los de BaSingSe). Mientras Tsuna se fue a hacer de político, nosotros nos tomamos el tiempo de recorrer el sector norte de la isla (Lástima que Kwan se fue con Tsuna también, quería preguntarle más sobre las “citas” antes de regresar a Ba Sing Se) . Encontramos un hotel donde podíamos dejar nuestros cuerpos para salir a recorrer con nuestra forma espiritual de animales (aunque Tsuna nos trate de convencer de que esta es una misión para “vacacionar”, no puedo relajarme hasta que hallamos completado nuestra parte). En realidad… Nos tomó mas de un intento, solo Zio y Ling parecían saber como hacerlo. Aunque logré hacerlo luego de mucho esfuerzo, entendí que mi cuerpo espiritual es muy torpe para caminar al mismo paso de los demás. Es muy extraño, el cuerpo es largo y las patas cortas, pero es muy flexible, como una serpiente. El pelaje también es extraño. Es duro en la superficie pero cálido y suave inmediatamente debajo. Se parece un poco al pelaje de las focas-tortuga, aunque no es tan áspero. Bueno… por esa razón decidí quedarme mientras los demás salen a hacer reconocimiento. Así puedo además practicar un poco mientras vuelven.
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