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Diario de Maia - Día 94




Hoy veo las páginas de este diario, y siento que me habla otra persona. La ingenua chica que salió de su casa para escapar de un destino decidido por otros, me habla como si se tratara de un desconocido. Ya no puedo recordar las flores de Shizuru ni los atardeceres vistos desde el muro. Ya no pienso en paredes de hielo sintiendo nostalgia por mi hogar. Mi hogar tiene muros interminables de dura piedra y mis recuerdos están manchados por la batalla y la muerte. Solía pasearme por las hojas de este diario, recordando lo que sentí cuando salí de casa, cuando recibí la primera carta de Yomi, o incluso cuando ingresé oficialmente en los Qiu-He. Son los nuevos recuerdos que atesoraba. Pero ahora, mis recuerdos más felices son de las veces que he agradecido estar viva. Cuando descubrimos que la última prueba de ingreso era tan solo eso, una prueba; cuando regresamos del mundo de los espíritus y el maestro Ginko nos dijo que no moriríamos por el mushi; Ayer, cuando sobrevivimos el ataque al palacio…

Me siento ajena a mi misma. Cuando escuché los horrores que les hemos causado a otras personas en nuestro intento por sobrevivir… me pregunté si valía la pena haberlo hecho. Proteger mi vida a costa de otros. Todavía no se si halla valido la pena, incluso ahora. Pero se que quiero seguir viva. Y si quiero seguir viva, debo cambiar. No puedo seguir siendo un peso muerto para los demás. No puedo seguir siendo una persona tan insignificante. Si voy a proteger mi vida… debo convertirla en algo que valga la pena proteger. No puedo seguir al margen de lo que sucede a mi alrededor y solo involucrarme cuando es un riesgo para mi. A este paso muchas mas personas saldrán lastimadas. Debo ser más fuerte… pero no basta solo con ser mejor maestra del agua o terminar con éxito las misiones. Debo saber lo que realmente sucede en el mundo, no lo que la mayoría quiere creer. Solo quienes están al mando parecen saber la verdad. De modo, que estoy obligada a jugar su propio juego. Creía haber dejado los juegos políticos en casa. Los engaños, las apariencias… las intenciones escondidas, las posiciones… que ingenua fui…

El coronel Mustang… no tiene un alto rango. Pero algo esta tramando, lo puedo ver en sus ojos. Vino desde la Nación del Fuego a un lugar donde no tiene poder real. No es parte de los QiuHe, pero puede afectar las misiones que se hacen y a quien se envía a ellas. Trajo consigo a varios subordinados que parecen nunca estar haciendo nada. Sin embargo, son soldados de mucha capacidad y listos para actuar en cualquier momento. Nos eligió para ser sus peones dentro de la organización y ya tiene una reputación formada gracias al éxito de nuestras misiones. Incluso en el calor de la batalla, sus movimientos están pensados con anterioridad. Fue un golpe de suerte para él haber estado allí para defender el palacio, pero de seguro lo aprovechó todavía más al llegar justo a tiempo para salvar a la Reina. Fue el oficial de mayor rango en el ataque. Seguramente nuestras acciones se verán opacadas por su presencia. No le tengo ningún rencor, le agradezco su ayuda. Si no hubiese venido, tal vez no hubiéramos sobrevivido. Zio hubiese muerto por sus heridas. Pero me parece evidente que tomó ventaja de la situación… de seguro sacará algún provecho de haber rescatado en persona a la Reina Tsunade. Desde que entramos a la organización, él no ha hecho otra cosa que asegurar su poder político en un lugar donde básicamente tiene las manos atadas. Quiere hacer algo grande, lo presiento… esta buscando una posición mucho mas ventajosa de la que nosotros pudiésemos aspirar a tener. Está increíblemente bien conectado y sus fuentes de información parecen ser mejores que las de la organización. Debería haber sido claro para mi desde un principio, pero no le prestaba suficiente atención. ¿cómo puede un simple coronel de la Nación del Fuego mantener escondida una persona de un alto consejero de la Tribu Agua del Norte? Especialmente en una organización en la que no tiene influencias de manera oficial. A estas alturas, mi padre debió haber enviado a alguien a buscarme. Sin embargo, no he recibido tan siquiera una advertencia. Eso solo puede significar que Mustang es un hombre de su palabra… y que además, tiene los medios para sobrepasar las limitaciones burocráticas de los Qiu He, así sea por un poco. Está claro ahora… si quiero saber más sobre lo que sucede, ser más que solo un peón descartable en un juego de política, debo ser más como ellos. Debo unirme a sus ambiciones… debo convertirme en más que solo un escalón, debo ser una herramienta valiosa e irremplazable. “nada es mas preciado para un constructor que su martillo”… mi padre solía decir ese refrán popular a menudo… incluso mi tutor de tradiciones y costumbres lo citaba al enseñarme lo importante que era mantener una imagen digna. Me parecía una expresión algo fría, sobre todo al pensar cuales son las herramientas de un político…

Hoy en la enfermería acepté la propuesta de Tsuna. A Zio y a mi nos ofreció usar sus contactos familiares para “amedrentar” a Mustang y “quitárnoslo de encima”. Me parecía una idea ridícula, como si pudieran forzarlo a no hacer algo que de entrada no se supone que pueda hacer. De todos modos, no está en mi beneficio perder la protección de Mustang, mucho menos enemistarme con él. Pero acepté precisamente por lo absurda que me pareció la idea. No puedo subir en mi escala de apreciación con Mustang cuando tengo todo que perder y dependo de su buena voluntad. Esta carta es la “herramienta” perfecta. El solo saber de ella, me coloca en una posición ventajosa. Ofrecer esa ventaja demostraría que no soy solo un peón siguiendo ordenes. Lo peor que pudieran hacerle con esa carta seria una reprimenda, dudo que alguien como el coronel no esté preparado para ese tipo de cosas. Aun así, confío en que sea de suficiente peso como para darle importancia y credibilidad a mis palabras. Se que posiblemente esté colocando a Tsuna en problemas, pero no es nada que ponga en riesgo su vida. Y después de lo que ocurrió en las misiones, no le tengo tanto aprecio como para ahorrarle dificultades.

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