En medio de un caótico ataque, Zio Kyujitsu se encuentra cara a cara con un conocido nada bienvenido. El tonto pero desmesuradamente fuerte Iwanbo bloqueaba su camino hacia la sala del trono, viéndolo con su usual expresión vacía. Zio intenta pasar a un lado del enorme guardia pero se ve repelido con violencia de vuelta al cuarto. Intenta hablar con él, pero por desgracia su contrincante lo recuerda con claridad desde su último encuentro. Dejando las palabras de lado, Zio comienza la pelea intentando confundir al masivo combatiente con su agilidad. El guardia enemigo se mantiene inmóvil, recibiendo los ataques de Zio sin mostrar daños. El maestro fuego finalmente decide dar el todo por el todo para despejar el camino a los posibles refuerzos, atacando a su contrincante con su fuego. Esta vez, el rostro ausente de Iwambo se retuerce en una sonrisa justo antes de compactar su grotesca figura en una bola masiva de carne, impulsándose a gran velocidad a través del cuarto.
Los reflejos de Zio son apenas suficientes para esquivar tan enorme y veloz objeto. Pero la larga batalla contra las fuerzas invasoras de momentos antes ya había dejado su huella en el cuerpo cansado del ex-equilibrista. Luchando contra el cansancio, Zio hace lo posible por mantenerse lejos del enemigo, cada vez eludiendo sus mortales garras con menor margen. Repentinamente, decide detenerse para arriesgar un golpe directo a su enemigo. Zio prepara su mejor ataque de fuego, pero antes de poder reaccionar, Iwambo se lanza hacia él con increíble velocidad, enterrando las afiladas hojas sujetas de sus dedos en el costado de Zio y ocasionándole varias heridas pequeñas pero profundas. Inmovilizado por el dolor, Zio se retira sosteniendo su herida con la mano, viendo perplejo como el enorme bruto cesa de perseguirlo para regresar a su puesto bloqueando la entrada al siguiente cuarto. Decidido a liberar el camino, Zio respira profundamente para comenzar su ataque de nuevo, intentando esta vez terminar la pelea con un solo ataque definitivo. Pero cada vez que el joven logra preparar una llama brillante y amenazadora, la mole se abalanza hacia el, distrayendo as energías de Zio hacia su propia seguridad. El maestro fuego desiste de su intento por atacarlo, recostándose de una de las columnas de jade que adornaban la habitación mientras presiona con dolor la mancha carmesí bajo sus costillas. La enorme figura de Iwambo se mantiene inerte mientras observa a Zio con su acostumbrada expresión de alegría estúpida. Zio, preocupado por el lento pero constante sangrado emanando de su costado, decide que es tiempo para un plan.
Zio :
(¡Maldición! esto no me va a llevar a ningún lado, si solo sigo saltando de esta manera en un espacio tan pequeño él tiene la ventaja… pero es un idiota, necesito un plan)
/ IWANBO \
jajajaja (risa de imbésil)
Zio :
Zio: (cielos ...que idiota)
Zio :
Zio: (¡lo tengo!)
Zio hace un antorcha con una de sus manos mientras salta hasta que se asegura de que Iwambo la viera)
/ IWANBO \
(Iwanbo sigue con la cabeza los movimientos de Zio) jejejeje jajaja... jejeje...
Zio :
Zio: ¡rayos! menos mal que puedo alumbrar este pequeño cuarto con mi puño, ¡sería muy malo que no pudiera ver después de hacer esto! (lanza una cortina de humo, manteniendo la antorcha encendida)
/ IWANBO \
¡¡¡¡AAAAA.... SHUUUUUUUUUUUU!!!! (la cortina de humo es dispersada por un poderoso estornudo de Iwambo) *snif snif* ¿jejejeje?
Zio :
(Rayos, esto va a ser mas difícil de lo que pensé)
[Zio produce de nuevo un espeso humo que llena la habitación distorsionando la visión.]
[Escuchando los pasos vacilantes de Iwanbo, Zio se agacha con su antorcha encendida preparandose para el inminente ataque. En un momento cargado de tensión para el maestro fuego, siente una ola de viento golpear su cara al pasar el enorme cuerpo de su enemigo de forma segura a su lado]
Zio :
(ok, así que SI necesita verme para atacarme)
[Zio se arranca la camisa, colocándola en silencio en el piso al lado del pequeño escudo que llevaba. Enrolla la cuerda que siempre se asegura de tener, colocando el escudo sobre esta. Se remueve los ruidosos zapatos del uniforme oficial. Finalmente enciende con su antorcha su propia camisa, alejándose rápida y silenciosamente hacia el pasillo detrás de él. , la enciende en llamas con la antorcha y deja caer la cuerda enrollada al piso enrollada y pone el escudo sobre la cuerda y la camisa al lado de la cuerda]
[Iwanbo vuelve a caminar inseguro, confundido por lo que acababa de suceder. Comenzando a enfurecerse, se lanza nuevamente contra la vacilante llama al otro lado del cuarto. Se estrella con todo el peso de su cuerpo en el señuelo de Zio. En todo el lugar se escucha el crujir del piso y el sonido de una columna de jade colapsada]
[Zio sale del pasillo sin percatarse de que por error o por fortuna, había salido a la habitación siguiente. Allí, ve a un hombre vendado luchando contra una persona escondida tras una armadura blanca. Sin prestarles demasiada atención, se recuesta de la pared para concentrar su siguiente ataque de fuego. Iwanbo emerge del humo, su mano fallando un mortal encuentro con Zio por meros centímetros. Iwanbo se encuentra cara a cara con Zio, quien ahora sostenía entre sus manos una espada llameante hecha de rojo brillante]
/ IWANBO \
je… ¡¿¿ je !??
Zio :
(¡maldición! con esta herida y la cantidad de energía que he usado para alimentar mi fuego desde que empezó la invasión no voy a durar mucho… es mejor que haga que este ataque cuente)
[Zio se para en la posición de pelea que Tsuna le había enseñado para manejar una espada y se concentró completamente en Iwanbo. La pérdida de sangre comienza a hacer sentir sus efectos, entorpeciendo la visión de Zio]
[Iwanbo toma forma de balón y rebota hasta la posición de Zio, entrando en el rango de su ataque. Zio salta y cae con todo su peso sobre Iwanbo con la espada de fuego, quemándolo con su ardiente filo. El maestro fuego tropieza torpemente en la espalda del bruto, sus piernas débiles por la sangre perdida, cayendo detrás de él. El rostro de Iwanbo se voltea de manera antinatural, viendo a Zio con una expresión enloquecida. Sin detenerse a pensar si su ataque había funcionado, el maestro fuego reúne las escasas fuerzas que le quedan, usando lo poco que le había quedado de su espada y entierra su llama concentrada en el cuerpo de su enemigo, quedándose allí en un acto de desesperación. En breve es arrojado al otro lado del pasillo de vuelta al cuarto anterior por un golpe directo de Iwanbo. Luchando por mantenerse consciente, Zio se reincorpora con mucho esfuerzo, mientras ve a su oponente sosteniendo sus propias heridas con desconcierto, las cortadas cauterizadas por el fuego. El joven maestro fuego aprovecha la oportunidad para intentar detener la pelea mientras todavía pueda moverse.]
Zio
¿eso es todo? (Zio pierde el equilibrio y cae sobre una rodilla, pero se levanta inmediatamente)
Zio
¡¿no entiendes?! ¡no puedes ganar! ¡mientras mas me golpees mas fuertes serán mis ataques! ¡¡nunca moriré!!
/ IWANBO \
[Iwanbo cae sobre su rodilla también, prestándole atención a las palabras de Zio]
Zio
Mira Iwanbo… no quiero matarte… prometí que no volvería a matar y me estas haciendo muy difícil mantener esa promesa. Pero te lo advierto (hablando con un tono sombrío) ¡puedo ver a los espíritus! si me obligas a matarte… ¡una vez que mueras te perseguiré por el resto de la eternidad! ¡no tendrás descanso y te haré las cosas mas horribles que puedas imaginar!... jamás volverás a la vida y aun cuando yo muera… ¡te seguiré y perseguiré hasta el final de los tiempos!… tu espíritu arderá por mi odio eternamente… ¡¡¡ETERNAMENTE!!!
/ IWANBO \
[Iwanbo comienza a verse ligeramente asustado. Temblando y chasqueando los dientes, mueve su brazo útil con intención de comenzar un ataque]
Zio
¡Bien! si vas a continuar quiero que sepas esto… no solo tú… todos tus seres queridos, tu tierra, todo lo arrasará mi fuego… ¡¡¡y toda persona que hayas conocido alguna vez compartirá tu destino de dolor y sufrimiento eterno!!!
(Zio hace su mejor esfuerzo para producir una llama pequeña pero concentrada, acercándola a su propio cuerpo para cauterizar sus heridas. Al sentir el intenso dolor de las quemaduras, no puede reprimir sus propios gritos, pero hace un esfuerzo sobrehumano para mantener su teatro en pié emitiendo malévolas carcajadas.)
[La última amenaza de Zio resulta vacía para Iwambo, pero al verlo quemar su propio cuerpo con fuego, riendo y gritando maniáticamente, se ve paralizado por el temor.]
(Al terminar de cerrar sus heridas, Zio empieza a caminar lenta y torpemente hacia Iwanbo con una cara de sed de sangre y locura. Usa todo su poder de concentración para que el dolor, la falta de sangre y el olor a piel quemada no rompa su acto.)
Zio
Iwanbo, se lo que piensas… no tienes familia ¿y crees que eso significa que mi amenaza es menos real? si, sé lo que piensas… ¡puedo saber lo que estas pensando todo el tiempo!… y puedo saber cuales son tus mas grandes temores… je je je… ésta va a ser una eternidad divertida… ¡JAJAJAJAJAJA! (risa maligna y desquiciada)
/ IWANBO \
¡¡¡¡ahh!!!! [Iwanbo grita mientras retrocede un paso lejos de Zio, cubriéndose el rostro como un niño pequeño que intenta esconderse. Zio continúa avanzando, sus pasos delirantes y su rostro contraído en una expresión de agonía quebrada por una macabra sonrisa. El espectáculo es demasiado para Iwanbo y este se aleja rápidamente, perdiéndose tras el humo que todavía quedaba en la habitación]
Zio
(Zio lo ve alejarse y lo sigue, caminando lenta y tortuosamente)
Iiiiii....jeje...Waaaaan...jeje...Booo jejejeje... (Zio lo llama intentando sonar sombrío. Pero su voz quebrada por el dolor resulta en un tono inconsistente y demencial. Este último acto prueba ser demasiado para la resistencia de Iwambo, y Zio finalmente escucha sus pesados pasos alejándose apresuradamente de la habitación. Alivianado al saber que la pelea había terminado finalmente, se retira a un pasillo despejado de humo, sentándose con dificultad en el piso, viendo con satisfacción el ojo color ámbar que lo veía desde su sombra)
Midna
¿¡que demonios estabas pensando!? (Saliendo de la sombra de Zio y flotando a nivel de su rostro) ¿¡es que querías morir!?
Zio
(tosiendo débilmente) el que no arriesga… no gana (tos)… ¿ves… lo que acaba de pasar? … fui yo, cumpliendo mi promesa de lealtad a los QiuHe (tos, tos) es el mismo nivel… de compromiso que tengo contigo (tos)… no me gusta romper mis promesas (tos, tos)…
Midna
¿realmente prometiste no matar?
Zio
jejejeje (tos, tos)… no, eso fue pura mentira… nunca he matado a nadie (tos)… pero no quiero empezar ahora (tos)
Midna
¡Ahh! como sea… (evaluando la condición de Zio) creo que no morirás por los momentos, así que no me preocupo…
Zio
no puedo morir (tos, tos)… mi prometida espera a que regrese con vida (tos)… además… ¿no me viste? (tos, tos, tos) soy in…ven… ci… (Zio se desmaya)
Poco después, sus compañeros encuentran su cuerpo inconciente en medio del pasillo. Al despertar y comprobar que su condición no le permitiría ser de mas ayuda, le pide ayuda a Midna para ayudar a su espíritu a salir de su cuerpo. Liberado de su lastimado cuerpo y en su nueva figura de lobo, Zio se apresura en investigar la situación en las habitaciones delante de ellos.
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