Hoy realizamos un reconocimiento de la ciudad al sur de la isla. Con ayuda de Roland, quien puede ver todo desde una gran altura, he podido dibujar un simple mapa de la isla y sus zonas, de seguro será útil en el reporte. En esta ocasión tampoco pude acompañarlos para el primer reconocimiento, pero al regresar me contaron sobre una mina muy sospechosa que estaba fuertemente custodiada por la milicia local. No me pareció algo raro, considerando que es una isla minera intentando independizarse, de modo que cuidar sus recursos debería ser una prioridad. Pero lo extraño de esta mina es que aparentemente nadie salía ni entraba a ella. Los acompañé hasta uno de los templos de la isla y allí entramos en una cámara subterránea creada por Roland para dejar nuestros cuerpos a salvo mientras explorábamos. Mi forma espiritual seguía siendo tan torpe como antes, pero los demás me tuvieron suficiente paciencia como para llegar todos juntos a la entrada de la mina. No encontramos a nadie incluso a varios minutos de bajar por la mina tan rápido como podíamos. El pasadizo bajaba y bajaba sin mostrar cambio alguno. Entonces, nos comenzaron a pasar cosas extrañas; a los demás les aparecieron círculos en sus patas y yo en particular me sentí mas ligera, o fuerte incluso. Unos aros de agua emanaban de mis patas como su fuese una fuente, lo mismo que a los otros. A cada uno le ocurría de un color y forma diferente (Ling tenía unos anillos de una llama oscura, se le veía muy bien. Zio portaba aros metálicos y Roland tenía fuego en sus extremidades.). Comenzamos a sentir una gran presión a nuestro alrededor y yo fui la primera en se expulsada de regreso a mi cuerpo. No supe lo que pasó con los demás hasta después, cuando regresaron también. Mientras regresaban comencé a sentirme un poco asfixiada en la cámara cerrada que había creado Roland (no tenia mas que una pequeña abertura para la luz, pero ya había anochecido) de modo que saqué lo que pude de mis cantimploras y la moví alrededor del cuarto para hacer fluir el aire. Unos minutos después llegó Roland, y le pedí que abriera un poco mas la ventilación, con lo que pude descansar un poco. Pasó un tiempo mas sin que ni Ling ni Zio regresaran, así que aproveché la oportunidad para revisar la herida en el costado de Zio (ya me había ofrecido a verla de vuelta en Ba Sing Se pero por algún motivo no me quiso dejar curársela. Las enfermeras de la clínica le dieron mas importancia a recuperar su perdida de sangre, y su quemadura pasó desapercibida.
No creo que nadie disfrute teniendo una cicatriz de quemadura en el cuerpo, de todos modos.). Es algo terrible, una quemadura. Me eriza los cabellos recordar la forma áspera con la que pasa la energía por la piel quemada. Es como morder arena. Fue algo trabajoso pero al ver el rostro estupefacto de Ling cuando regresó, sé que debí haber hecho un buen trabajo. Aunque debo admitir que todavía es visible la cicatriz desde afuera, y la mayor parte de la lesión sigue bajo la piel. Creo que Ling no se acostumbra a ver la curación con agua, porque desde que regresó ella, hasta que regresó Zio, se quedó sin habla viendo como terminaba de curar la quemadura. Zio regresó y estaba un poco desconcertado por despertar con su torso descubierto, pero creo que debe ser normal. Seguro me lo agradecerá cuando note que la cicatriz está mucho mas pequeña.
Lo que pasó a continuación fue algo increíble. Zio se levantó tratando de decir algo pero no supo como explicarlo. Entonces, de la nada, apareció un libro frente a él llamado “Como usar los Poderes Espirituales”, lo leyó y pareció entender algo muy importante. Cuando le pedí el libro, solo alcancé a leer las primeras líneas (decía algo sobre las habilidades de los mushi y que ahora serian nuestros pero estaba escrito de una manera muy extraña) antes de que se volviera agua en mis manos. Miré a Zio y creo que entendió justo lo que le quería preguntar antes de decirlo, porque inmediatamente me asintió con la cabeza como diciendo “Si, tú fuiste quien hizo eso”. Antes de poder decir una palabra, todo a nuestro alrededor quedó en silencio. Nos hicimos gestos y señas hasta que se hizo claro lo que ocurría. De alguna manera, estábamos manifestando las habilidades de los mushi que nos infectaron. Le indicamos a Roland que nos esperara y nos alejamos de él para comprobar esto.
Efectivamente, al alejarnos lo suficiente logramos escuchar nuestra voz de nuevo. Zio nos contó que había logrado ver una piedra roja y que cuando llegó los aros de metal se habían extendido hasta cubrir todas su extremidades. Cree que la piedra roja alimenta el poder espiritual y por eso ahora logramos hacer con facilidad lo que los mushi hacen por naturaleza. Intentamos hacer que Roland se calmara un poco y al cabo de unos minutos ya no apagaba el sonido a su alrededor. Acordamos no hablar de eso con Tsuna, ya que no todavía no conocíamos sus verdaderas intenciones (Y nadie estaba dispuesto a arriesgar que las habilidades del mushi que lo infectó se salieran de control y todos perdiéramos nuestros recuerdos). Regresamos a nuestros cuerpos y cenamos antes de recorrer el parque de diversiones. (se trata de un lugar parecido al parque en el lago Laogai, pero pocas cosas tienen agua y todo funciona como por magia sin ayuda de nadie, con enormes ruedas y cosas llamadas “motor de vapor”)
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