28/4/00

Carta para la Princesa Yomi #5




Querida Princesa:

Han pasado muchas cosas desde la última vez que te escribí. En varias ocasiones temí por mi vida. En una, incluso me preparé para lo peor. Pero ahora, después de haber pasado por todas esas horribles vivencias, me siento agradecida y feliz de estar viva. En muchas maneras, podría decirse que comienzo a restarle importancia a las trivialidades que me aquejaban en casa y que fueron el motivo de mi partida. Me estoy involucrando sin quererlo en algo mucho más grande que yo o mis compañeros. Pero mientras a diario me esfuerzo en no volverme un peso muerto para aquellos que dependen de mí, algunas pequeñas alegrías hacen que mi viaje sea llevadero.


Entre tales alegrías se encuentra haberme encontrado con la Doncella. Por los próximos días nos contaremos historias de nuestros viajes, aprovechando que su escolta se encuentra lejos. Ella te envía saludos y agradecimiento por el apoyo que me has brindado.

Otra de tales alegrías es la nueva compañía que he encontrado. Pasamos algún tiempo juntos, conociéndonos mejor. Después de eso, requerí de su ayuda y no vaciló en otorgármela. Juntos vencimos un obstáculo difícil en mi travesía. La emoción se juntó con mis sentimientos y formaron un llamado difícil de callar. Fue un momento que me confundió en gran medida. Ahora mismo me cuesta verlo sin recordar lo sucedido y traer las dudas de vuelta a mi mente. Desearía poder consultarte en persona.

Con respecto a tu propia situación, solo puedo aconsejarte que sigas tu corazón y no permitas que te apresuren. Conoce a quienes quieren ser tus compañeros y elije solo a quien tu misma quieras acompañar. Como lamento no poder acompañarte para un momento de tal importancia.

Princesa, el mundo es más grande de lo que jamás imaginarías. Cuando se piensa conocer algo, un nuevo misterio aguarda al otro lado. Lamentablemente no puedo decir que todo sea en buenos ánimos. El mundo parece seguir herido por la guerra y sus heridas corren profundo, sangrando rencor.  Ya no se trata de tener un lugar que me aleje de mis propios problemas. Se trata de hacer lo posible por aliviar los problemas de otros. Mis compañeros dependen de mí y yo de ellos, mientras hacemos lo mejor posible por curar las heridas de la guerra. No importa lo que pase, no me arrepiento de nada.

Espero verte de nuevo en algún momento.


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