25/3/00

[ un pensamiento amargo ]




Maia ocupa su tarde paseando por el dirigible que los transporta hacia Ba Sing Se, recordando los eventos del día anterior. Había terminado de escribir en su diario, leyendo las entradas de este viaje a la Nación del Fuego. Aún sin peleas, para Maia resultó ser una misión nada agradable, si bien nada de lo que les ocurrió puede atribuírsele a la misión. Si acaso, haber venido con el maestro Ginko fue una bendición para ellos, la única razón por la que están vivos y a salvo. “a salvo…” es un pensamiento que la joven del norte saborea con amargura mientras piensa en su situación.

Decidida a dejar de pensar al respecto, se dirige hacia la habitación de Ling, quien estaba mas que encantada de hablar con ella. Hablaron sobre temas cotidianos que hasta ahora habían eludido la acontecida vida diaria de ambas chicas; Ropa, comidas exóticas, peinados… Ambas jóvenes entablan lo que la mayoría consideraría una conversación normal. Ling riendo y bromeando sobre su falta de experiencia con vestidos tan elegantes como los que recibieron en la residencia Sawa, mostrando curiosidad por trajes mas ligeros que los de la organización. Maia ofreciéndole los pocos vestidos que trajo consigo, expresando su renuencia a exhibir mas piel que la poca que ya muestra. Hablan sobre las comidas típicas de sus respectivos lugares de origen, ambas coincidiendo en un gusto encontrado por la comida dulce y frutas que pudieron probar por primera vez en Ba Sing Se.

Al rato, Maia le cuenta a Ling sobre sus intenciones de contactar a su hermana mayor, Shizuru, para advertirle el peligro que corre. Ling se muestra de acuerdo, ofreciéndole ayuda dentro de sus posibilidades. Maia aprovecha para relatar la conversación que tuvo con Zio en el dirigible después de la captura del monje Anji. Le cuenta sobre su sueño de encontrar un lugar donde ya no deba cumplir con obligaciones que la empujen a estar con otras personas en contra de su voluntad, y sobre como abandonó este sueño por el simple deseo de seguir con vida después de los eventos del solsticio. Maia se muestra descorazonada al pensar que tienen pocas posibilidades de sobrevivir “si incluso los espíritus están en nuestra contra”. Ling la anima diciéndole que siempre que estén vivos, habrá una esperanza, y siempre que estén juntos se ayudarán para superar la situación. Las dos jóvenes quedan confortándose en silencio hasta que cae la noche.

No hay comentarios:

Publicar un comentario