Creo que me apresuré al escribir mi última entrada, al decir que pronto estaría en Ba Sing Se… había olvidado lo lejos que queda todo en el Reino Tierra. Todavía falta un dia más de viaje. No he podido hacer nada por aquí. Desde que regresamos del mundo espiritual, todos nuestros temores se incrementaron. No me refiero solo a temores cualquiera, me refiero a nuestros más grandes miedos. En el puerto de Azulon, por ejemplo, descubrí que no puedo ver el horizonte infinito si sentir un terror paralizante. A Zio y a Roland le aterrorizan los barcos, y a Tsuna, las alturas. Ling no soporta quedarse en un espacio a oscuras y creo que Kwan no puede quedarse a solas. Por eso mismo, no puedo hacer mucho en el dirigible, ya que muchos pasillos tienen amplias ventanas. Cuando veo la inmensidad allá afuera, siento que me fuera a consumir despiadadamente, como si mi ser se fuese a desintegrar si me atreviese a acercarme al horizonte. No sé que haría si me encontrase en el medio de un lugar desolado…
Supongo que al menos no me desmayo al elevarnos dentro de un dirigible, como le ocurre a Tsuna.
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