No pasó mucho tiempo antes de que la joven nutria se incorporase de nuevo. Decidida, se aventuró por las raíces del enorme árbol, buscando una manera de bajar a suelo del bosque. En el camino, se encuentra con otra criatura de aspecto extraño. Ambas criaturas emiten aullidos y gruñidos, viéndose con cautela. El delgado cuerpo del recién llegado no se ve amenazante, hasta que la nutria repara en sus pequeños pero afilados dientes. Un hocico hecho para cazar. A pesar de ser mas grande que esta nueva y extraña criatura, mantiene su distancia. Súbitamente, la nutria cambia de actitud. Comienza a realizar los mismos movimientos que hacia unos minutos había hecho frente a un pequeño charco de agua. La otra criatura los reconoce, y procede a realizar su propio ritual extraño en un intento por comunicarse con la nutria. Ambas criaturas parecen entenderse, y se disponen a buscar juntas una manera de bajar del gran árbol.
En ese momento, un resplandor ilumina el bosque a la lejanía. Cerca de allí, un lobo se acerca a la luz por curiosidad, preguntándose si aquel resplandor podría ayudarlo con su predicamento. Sin embargo, para todos los demás moradores del mundo espiritual, no resulta una buena idea acercarse al espíritu Shen Long.
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