Maia titubeaba mientras el enorme guerrero se defendía de los ataques de sus compañeros. La gruesa armadura era un gran obstáculo para su débil agua-control, y ambos maestros-fuego estaban teniendo dificultades solo evitando ser golpeados.
Justo cuando Zio estaba por ser lanzado hacia la pared luego de intentar atacar de cerca, y mientras Tsuna se recuperaba de un golpe inmovilizante en las costillas, Maia tuvo una desesperanzadora conclusión: no podrían ganarle. No había manera de vencer a este gigante con su pesada armadura y esa masiva espada. Alguien terminaría muerto, y eventualmente sus compañeros afuera de la torre encontrarían una manera de entrar. No había manera de traspasar esa armadura, y los ataques de Maia eran demasiado débiles para tener efecto en él…
Todos los demás tenían grandes cualidades, pero Maia no sabia nada de combate ni agua-control de pelea. Tenia que hacer algo. Después de pensar todo esto, casi sin dudarlo ni cuestionar el resultado, Maia actuó para poner en acción lo que para ella era la única solución posible. Ahogarlo. No necesitaba mucho control y tendría que acercarse, pero no correría mas peligro del que ya corrían Zio, Tsuna y Ling. Sacó toda el agua que podía controlar y la lanzo hacia el casco del guerrero, congelándola. El guerrero rápidamente golpeó su casco hasta romper el hielo en su interior. Maia lo volvió a intentar pero con el mismo resultado. El guerrero avanzaba sobre Zio y Tsuna. En un último intento desesperado, mantuvo una masa liquida de agua dentro de la máscara del guerrero. Este luchó por quitarse el agua, pero eventualmente sucumbió a la falta de aire. Maia se apresuro en removerle el agua de los pulmones y revisar sus heridas. No parecía tener heridas internas. Estarían seguros por el momento.
Mientras Maia curaba las heridas del grupo, los demás se encontraban sin explicaciones para su situación. Habían llegado a la parte mas alta de la torre y no había rehenes. Esperaron casi hasta la mañana, y justo cuando ya no quedaron mas provisiones, decidieron interrogar al guerrero que yacía en la habitación inferior. A pesar de su derrota, este siguió resistiéndose, y tuvieron una breve pelea con él hasta que finalmente éste les confeso la ubicación de los rehenes. Al parecer, en la base de la torre había una compuerta secreta que llevaba a la parte subterránea de la torre.
Todos en el grupo se miraron las caras mientras aceptaban el hecho de que todavía les faltaba mas camino antes de completar su misión.
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