Una fría sensación le dio la bienvenida a un lugar familiar. El comedor familiar se veía calido y acogedor a su manera, la comida servida en los respectivos lugares. Padre estaba sentado a la cabeza, Madre a su lado y Shizuru al otro. Comenzó a acercarse a la mesa pero, extrañamente, esta se alejaba. Un escalofrío le comenzó a recorrer la espalda mientras su familia se alejaba y todo lo que veía se hacia borroso. Maia comenzaba a recuperar el conocimiento.
Instintivamente colocó su mano derecha sobre su brazo izquierdo. El dolor le indicaba que debía haber algo allí, pero sintió un confuso alivio cuando solo pudo encontrar la suave piel de un brazo sano. Los recuerdos todavía eran confusos, y la visión estaba borrosa. Alguien estaba hablando cerca, pero parecía una voz lejana y distorsionada. Con pesada lentitud, bajó la mirada para ver sus ropas manchadas de sangre. Nunca había visto sus propias prendas tan maltratadas y sucias, y fue ese pensamiento el que gradualmente la regresó de vuelta a la realidad. El primer hecho crudo que entendió de esta realidad fue que ya no estaba en casa.
Definitivamente ya no estaba en casa.
Comenzó a incorporarse, tratando de recordar lo sucedido, pero sus recuerdos eran un remolino de miedo y dolor como nunca había sentido antes. Había sido atacada por una manada de lobos-murciélago. Uno de ellos la hirió. Fue una herida profunda. Había un escarabajo gigante bloqueando la caverna. Todos pelearon con los lobos-murcielago, pero Ling desapareció. Después… después... que paso después? Antes de poder recordar completamente, sintió los ojos del grupo viéndola con preocupación. Ella los tranquilizó con una leve sonrisa y una reverencia. No quería ser una carga para el grupo. La entrada de la cueva no estaba muy lejos de allí... o seria la salida?... y su propio reno-yak estaba amarrado a un árbol cercano.
‘Tal parece que no nos enviaran ayuda…’ pensó Maia mientras miraba a sus alrededores tratando de entender su situación.
‘Tal parece que no nos enviaran ayuda…’ pensó Maia mientras miraba a sus alrededores tratando de entender su situación.
Los demás estaban discutiendo planes de acción para entrar en la ciudad. A lo lejos, se divisaba el extenso muro de un pueblo del Reino Tierra. O eso parecía, a los ojos de una joven que nunca antes había dejado su hogar en las frías aguas del norte. El plan básicamente consistía en separarse y buscar maneras de entrar. Lo cual a Maia no le parecía muy buena idea, pero mantuvo su silencio. ‘Zio formó parte del ejercito de la Nación del Fuego’ fue lo que pensó en ese momento. ‘Si hay alguien que sabe como infiltrar una ciudad, debe ser él’.
Mas tarde esa misma noche, Maia entendería lo equivocado que fue ese razonamiento, y al mismo tiempo, lo afortunada que fue en creerlo. Pues de no haberlo hecho, nada de lo que paso a continuación hubiera sido posible.
omg tengo que saber o_o
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