Hace tiempo que no escribo. Hace cuatro días dejamos el tren y realizamos un viaje de dos días en carreta. Logre tener mucho tiempo para conversar con Arkku. Su padre esta enfermo y se había unido a los lobos guerreros para darle mejor tratamiento medico, pero nadie logro encontrarle una cura a su enfermedad. Al enfrentar la posible muerte de su padre, decidió irse con los Qiu-he para no tener que soportar el suceso. No se que pensar al respecto, ciertamente creo que a su padre le hubiera gustado estar con su hijo en sus últimos días. Pero no puedo culparlo, yo también estoy huyendo de una situación que me incomoda. La gente es mas compleja de lo que parece…
Mientras viajábamos en carreta, conocí a otros dos candidatos viajando para ingresar en los Qui-he. Uno era un soldado del Reino Tierra que estaba cansado de su aburrida vida. El otro era un hombre de la Tribu, que decía ver y hablar con los espíritus y tenia intención de esparcir sus creencias en los Qiu-he. El viaje en carreta fue extenuante, pero por suerte no duró mucho. También conocí un tipo de animal que nunca había visto, llamado caballo-avestruz. Los usan como los reno-yaks, pero son mucho mas rápidos.
Al segundo Día bajamos de las carretas para abordar otro barco. Este no parecía estar apto para el mar abierto, y no tenia camarotes, solo un gran espacio abierto donde estarían todos los pasajeros. A las pocas horas llamaron a Arkku al puente de mando. No me dejaron seguirlo así que lo espere, pero nunca volvió a bajar. No lo he visto desde entonces. Me preocupa un poco, pero no debe haberle pasado nada malo, ¿verdad? Después de todo estamos a manos de los Qui-he…
Hoy subimos a un dirigible. Es como un gran barco que flota en el aire. Da un poco de miedo saber que algo tan grande va a volar por el cielo con todos nosotros dentro. Trato de no pensar en ello, y encuentro tranquilizante ver que ninguno de los oficiales de los Qiu-he parecen preocupados. De todos modos solo lo usamos porque un pueblo camino a Ba Sing Se “se declaró en desacato”, de modo que seria peligroso transitarlo por tierra.
Una vez arriba pase un mal rato cuando el capitán Saito me llamo a la cubierta de los oficiales. Afortunadamente no estaba en problemas, todo lo contrario. El señor Saito quería ofrecerme quedarme en su camarote por la duración del viaje. ¡¡¡que vergüenza!!! DEFINITIVAMENTE no confía en que pueda cuidarme sola. Pero no me molesta, tan solo me incomoda un poco. De hecho, no hubiera salido de su camarote aunque no lo hubiera pedido, no hubiera podido soportar que alguien mas supiera que me quedaba con el capitán Saito. Es bastante lujoso además: tenia una amplia cama, baño, una mesa de escritura y un diván. Es mucho mas grande que los otros camarotes en la nave. Espero no incomodarlo.
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