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Diario de Maia – Día 125

Hace algunas horas recordé que mi hermana había traído consigo un frasco con agua del oasis de los espíritus. Ya había llegado el momento de decidir si Zio conservaría su brazo. Pensé en consultarle a Lìng al respecto, pero no quise angustiarla con tal decisión. Shizuru y yo sabíamos que cualquier opción sería riesgosa. Zio comenzaba a presentar una fiebre. Era el comienzo de una infección.

Me sentí muy emocionada cuando recordé que llevábamos el agua del oasis con nosotros, pues con ella tendríamos una esperanza de mantener a Zio con vida sin que perdiera su brazo. Shizuru y yo nos dedicamos por completo a la restauración de su brazo. No sé cuánto tiempo pasó. Debieron ser unas horas. La horrible abrasión sanó casi por completo, tan solo manchas en la piel donde antes hubiera carne viva. Las arterias y venas se recuperaron también, de alguna manera. El hueso estaba en un estado más allá de recuperación.  Las articulaciones se han juntado como si fueran una pasta, y los canales de chi estaban bloqueados en diferentes lugares. Es posible que todos los canales de chi en su brazo se hubieran bloqueado si no hubiésemos trabajado para mantenerlos abiertos hasta ahora. Si bien ya ni él ni su brazo corren peligro, me temo que no hay manera de que los huesos de su brazo se recuperen por sí mismos. Aunque lo hiciera, sus músculos ya no estarían sujetos a este, debido a que ya han sanado sin una estructura de soporte. Seguramente se me ocurrirán alternativas para esto luego, por el momento la recuperación de Zio significa que finalmente puedo permitirme descansar unas horas.

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