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Diario de Maia – Día 123




Llegamos a tiempo para la extracción del objetivo. Viajamos sobre el desierto, de regreso a Ba Sing Se. Tuve que atender a Zio y a Lìng durante la pelea con los guardaespaldas del objetivo. Zio estaba gravemente envenenado. Pasarán algunas horas hasta que Shizuru y yo logremos extraerlo todo de su organismo. Pero ese no es su mayor problema ahora. Su brazo está destrozado. La piel presenta una profunda abrasión que cubre casi todo el brazo hasta la punta de los dedos. Sus huesos están tan rotos que ya no puede considerarse como una fractura. Están completamente pulverizados. Como si todo el peso del desierto le hubiera aplastado el brazo.  Todas sus heridas estaban cubiertas de arena. Si el brazo fuera su única herida, trataríamos de mantener la piel abierta hasta poder limpiarla apropiadamente. Pero esa no es la prioridad ahora. Y no es el único que necesita de nuestra atención.

Lìng también recibió fuertes dosis de veneno, pero sus otras heridas no son tan graves. El veneno en su cuerpo es diferente al de Zio, parece ser un paralizante de acción muy lenta. Por fortuna, lo que queda tiene una concentración demaciado baja para causarle peligro. Durante mis guardias, sigo encontrando las punciones por donde les inyectaron el veneno. Una de ellas atravesó un par de costillas en el costado de Lìng, pero no alcanzó a dañar el pulmón. Hubiera resultado imposible aislar la fuente para retardar su efecto. Edward también recibió una dosis del veneno en su pierna, pero no es de gravedad. Él y su hermano Alphonse sufrieron principalmente heridas contundentes. Alphonse casi no resultó herido gracias a la armadura bajo su ropa. Edward solo se cubrió un brazo, lo demás presenta el mismo tipo de abrasiones que Zio, pero de menor profundidad. Roland, en cambio, solo presentó laceraciones y una daga pequeña atravesando su brazo. Comparado a los demás, sus heridas son bastante superficiales.

Decenas de laceraciones, cientos de punciones. Cada traumatismo está acompañado por abrasiones y arena. Arena por todos lados. Se necesitarían decenas de sanadoras para poder limpiar sus heridas meticulosamente. Shizuru y yo apenas nos damos abasto para atenderlos a todos. Natsuki se encarga de ayudar con las heridas de menor gravedad, lo cual nos libera un poco. Me preocupa la arena de las heridas. Probablemente enfermarían por una infección en cuestión de pocos días. Si no estuviéramos de regreso a Ba Sing Se, no habría mucho que mi hermana y yo pudiéramos hacer por ellos. Todo dependería de su voluntad de vivir.

¿Qué clase de misión fue esta? ¿Acaso nos enviarán a capturar a otras personas con tales poderes sobrehumanos?  No estamos preparados para esto.

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